13 diciembre 2012

Aprendiendo a llorar.

Hay promesas que nunca se cumplen y otras tantas que se olvidan...

Medio día y sigues en el sofá mirando tele, no vas a trabajar y te quedas como has estado la última semana ausente y taciturna. Todas las preguntas que están rondando tu mente te tienen bastante angustiada y ofuscada, te es difícil percibir la realidad con tantos demonios dentro. Los teléfonos muertos no recibes ningún mensaje, mucho menos una llamada, tu chat solitario y lleno de gente que no te interesa, tu fb sin novedad alguna, ni siquiera es tu contacto. Checas el whats app y ves que lo ha revisado hace 9 minutos y ninguna letra te dejó. El día no está siendo productivo de nuevo, sigues esperando saber lo que de antemano ya sabes pero te rehúsas a aceptar, la esperanza ya no es esperanza es una autocompasión que te impide vivir. Sigues triste y la tarde como los días avanzan, ya no encuentras calma en una buena canción o en un texto de tu autor favorito, el humo del cigarro te sigue molestando por eso prefieres el whisky en las rocas que al principio no era nada de que preocuparse pero ahora comienza a ponerte nerviosa la forma en la que consumes ya es muy frecuente, y te preguntas ¿para qué tomo? y te respondes entre dientes "porque aún lo amo". Has olvidado que debes amar a partir de ti misma, no sobre ti misma. 

Es de noche y solo pides a gritos saber algo, algo acerca de él. Sientes ganas de llorar y te reprimes, te envían una canción que jamás has escuchado pero que su letra te va a doc y por fin aprendes a llorar...


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